Alumnos Internacionales UM
 
Intercambio 2011 - Lethbridge
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Carolina Rañales, estudiante de la UM en FCEE escribe también desde Canadá. Carolina, al igual que Gervasio Gari, obtuvo la Beca ELAP y estudia cursos de Business en la Universidad de Lethbridge durante el semestre agosto-diciembre 2011.

Estoy haciendo mi intercambio en la Universidad de Lethbridge, en Canadá. Mis expectativas eran bajas porque es una ciudad muy chica. Imaginaba que me iba a un pueblo en la mitad de Canadá. Desde que llegué, sin embargo, me sorprendió para bien. Primero porque hay muchas cosas para hacer, y segundo por la calidad de la Universidad. Estar acostumbrada a una facultad pequeña como la UM y llegar a un gran campus universitario es un poco abrumador al principio. Hay que calcular al menos 10 minutos desde que llegas a la Universidad hasta encontrar el salón donde tenés clase, pero me encanta.

La gente de Canadá es espectacular. Imposible extrañar la amabilidad uruguaya porque acá nos ganan seguro. Son tan educados que saludan y agradecen al chofer del ómnibus cada vez que se bajan. Tengo algunos amigos canadienses (y vivo con dos), pero me llevo más con estudiantes de intercambio. Somos 45 personas de todas partes del mundo y, con algunos, parece que somos amigos de toda la vida.

Me encanta estar conociendo un país con tantas cosas para visitar como Canadá: ya hicimos dos viajes y estamos planeando un tercero. La verdad es que por ahora no encuentro nada negativo de mi experiencia acá. Extraño mi familia y mis amigas, pero es algo normal. Todo lo que tengo para decir de Canadá, mi ciudad, su gente y mi Universidad son cosas positivas. Incluso me encontré con un chico que vino de intercambio a la UM el año pasado y fue muy amable conmigo. Me invitó a muchos lugares y me dio algunos consejos. Esto me hizo repensar la forma en que recibimos a los estudiantes internacionales en la UM. Seguro que cuando vuelva voy a formar parte del Buddy Program, porque realmente hace una diferencia.

Saludos,

Carolina.

Enviado el martes 25 de octubre de 2011

 
 
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Gervasio Gari, estudiante de Ciencias Empresariales y Economía en la UM nos escribe desde Alberta, Candá. Gervasio y Carolina Rañales obtuvieron la beca ELAP que financia el gobierno canadiense en el marco del programa de intercambio con la Universidad de Lethbridge.
Copiamos aquí el mail que llegó esta semana.

Lethbridge es una ciudad chica, de aproximadamente 80.000 habitantes, y la universidad tiene aproximadamente 8000 alumnos, por lo cual es de las cosas mas importantes de la ciudad.  Carolina y yo, al igual que todos los estudiantes de intercambio vivimos en West Lethbridge que es la parte donde queda la universidad, todos en casas compartiendo con otros roomates. En mi caso comparto la casa con cuatro estudiantes de intercambio mas, un argentino, dos polacos y un bulgaro. Algo bueno que encuentro en que sea una ciudad chica es que te da la chance de percibir mejor lo que es el canadiense. Las ciudades mas grandes que estuve como Calgary y Vancouver son demasiado cosmopolitas como para poder conocer  verdaderamentea los canadienses. 

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La universidad es impresionante, verdaderamente del primer mundo. Por lo visto esta rankeada como una de las mejores de Canada, muchos de los europeos con los que charle la consideran para volver a hacer el 0master.  Las materias que estoy haciendo son Auditing, Finance, Anthropology y Canadian Culture. Al principio me costaba entender a los profesores pero me fui adaptando y ahora entiendo casi todo. Mis primeros midterms fueron todos bastante buenos, en todos al rededor del 80%. Canadian Culture es bastante sencillo pero super interesante. Es un curso dictado exclusivamente para los estudiantes de intercambio, esta bueno por que es una instancia de encuentro semanal con todos los otros estudiantes de intercambio y ademas te da la chance de conocer varios aspectos de Canada que si no nunca hubiera sabido, (geografia, economia, politica, cuestiones sociales con los nativos, etc). 

Despues otra cosa a resaltar son los buddy, cada estudiante tiene uno, el mio es una chica de origen turco muy divertida y tambien la buddy fammily que me llevo a un partido de hockey y el fin de semana siguiente me invitaron a cenar con ellos. 

Bueno la verdad que estoy pasando muy bien, conociendo gente de todos lados, practicando mucho mi ingles y disfrutando la tranquilidad con que se vive aca. Es bastante dificil transmitirlo con palabras y con fotos.  Por supuesto que a veces extraño mi familia, amigos, casa, facultad todo, ya que todo aca es como totalmente distinto, pero trato de concentrarme en disfrutar y no en extrañar. 

Gervasio


 
 
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Sara Palacio
Universidad de medellín
Colombia
Sara pincela Montevideo y su visión en las primeras semanas de intercambio


Montevideo es una ciudad tan diferente a Medellín, que hasta las cosas más triviales han sido toda una experiencia para mí. En Montevideo se vive despacio, hay tiempo para tomarse un mate con los amigos, para tomar el té (que en general incluye una gran cantidad de masitas –pastelitos-, tostadas y sándwiches) en las tardes, para caminar un rato por la rambla y para comer abundante y sin afán.

La herencia europea se nota mucho, tanto en la gastronomía (abundan los restaurantes y lugares en los que venden pasta y pizzas) como en los apellidos y las historias que los mismos uruguayos cuentan. Sentarse a hablar con cualquiera de su ascendencia, incluye un recorrido por varios países, un montón de apellidos impronunciables y unas mezclas bastante interesantes. Además, no viven de tener y mostrar que tienen, sino de disfrutar lo que tienen y que sea suficiente para vivir bien (al menos así me ha parecido a mí).

Lo que más me ha gustado es que, por ser una ciudad a nivel del mar (o del río, todavía no sé muy bien qué es lo que hay en la playa) y sin grandes montañas a su alrededor (opuesta completamente a Medellín que es un valle rodeado completamente por montañas), casi diario se ve la puesta del sol contra el horizonte y la salida de la luna desde el principio. Eso es algo que no se sabe apreciar hasta que notamos que no todos lo tienen.

Hacer un intercambio siempre es algo muy interesante y muy complicado a la vez. En mi caso, no elegí el destino por la Universidad (que ha resultado ser muy buena), sino por la ciudad en sí. Y no me he arrepentido ni un segundo. Ni siquiera con el frío tan atroz con el que me recibió la ciudad.


 
 
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Frederic Ryssen y Vincent Bessiere, estudiantes de European Business School de París han sido estudiantes de intercambio en la Universidad de Montevideo del primer semestre de 2011. Frédéric y Vincent comparten su proyecto social con nosotros.

FEIO
Nuestra forma de colaborar es a través de la recaudación de fondos. Una fiesta, algo que nos gustaba organizar sólo por diversión, terminó en un proyecto social importante contra la minusvalía y la marginación. Hoy trabajamos desde Francia y aunamos esfuerzos con la razón social de Niños con Alas en Montevideo.

Historia

Todo empezó durante el invierno 2007. Cédric y Frédéric Ryssen tuvieron la idea de construir una barra en su jardín de Le Bouquet para hacer fiestas entre amigos. Jamás habían imaginado tal evolución. Las fiestas estivales se volvieron grandes, acogiendo más invitados, comensales y el Feio se transformó en el lugar de encuentro ineludible del verano Touquesiano.

“Comenzamos con 20 personas en el 2007 y llegamos a 200 en el 2009”, dice Frederic. Este extraordinario éxito y el entusiasmo suscitado por nuestra iniciativa, nos dieron ganas de encausar este buen ambiente y este potencial negocio en algo útil, y dar un objetivo altruista a nuestras fiestas. Es así que el equipo de base, que participó en la construcción del bar Feio y en la organización de las primeras fiestas, creo la Asociación FEIO cuyo fin es organizar eventos festivos y deportivos en beneficio de dos organizaciones humanitarias: en Francia “Les amis d’Arthur” y, en Uruguay “Niños con alas”


Eventos desde la creación

Dos fiestas FEIO en Le Touquet, una en julio del 2009 y la otra en agosto de 2010. Una fiesta FEIO en Paris en marzo del 2010. Un torneo de Tenis en Pascua del 2010. Una competición de golf en agosto del 2010. Todos estos eventos y algunos otros más están ya reprogramados para 2011. Logramos 18.000 dolares (350.000 pesos URU). La obra de la primera cancha en las casas de “Les amis d’Arthur” en la ciudad de Azay Le Rideau (Val de Loire, Región Centro, Francia) debería empezar en marzo. En Uruguay, Niños con Alas prefiere esperar a que tengamos el monto total (US$ 20.000) para empezar la obra.

FEIO hoy

·    Hemos recibido y distribuido una donación de 2.000 juguetes.

·   Hemos ofrecido a ciertos miembros de “Les Amis d’Arthur” un día en el Parc Astérix (Segundo mas grande parque en Francia después de Disney World), y otro en “France Miniatura”.

·   Hemos ofrecido entradas en la Cité des Sciences de la Vilette a escolares de zonas difíciles de la región parisina.

Nuestro combate contra la minusvalía

·        El autismo

Hoy, en Francia, 120.000 personas son autistas, una minusvalía desconocida e incurable. Existen diferentes niveles de autismo, la gran mayoría necesita vigilancia cotidiana. Los centros de “les Amis d’Arthur” ofrecen un acompañamiento médico y social para estas personas y también para sus familias que, en general, están solas para luchar contra la minusvalía. Estos centros representan una fantástica alternativa al aislamiento o al hospital psiquiátrico. El camino es largo ya que estimamos que sólo un 10% de autistas tienen acompañamientohoy.

•   Miseria y desigualdades en Uruguay

Uruguay es un pequeño país de Sudamérica que cuenta con 3 millones de habitantes. A pesar de un pasado prospero, Uruguay se ha empobrecido mucho durante la última mitad del siglo, y una parte de su población vive completamente marginada. Niños con Alas es una fundación que padrina más de 1000 niños en los suburbios de Montevideo. Su objetivo es luchar contra la marginación, especialmente a través de ciertas instituciones escolares en los mismos suburbios.

Es un gran combate en el cual nos hemos lanzado. Cada afiliación, cada apoyoes una motivación más para nuestro equipo. El éxito de nuestros eventos puede contribuir para cambiar miles de vidas. ¡Contamos con ustedes!  

Nuestro proyecto para 2011     

El objetivo de nuestra asociación es organizar eventos deportistas y festivos cuyos beneficios están consagrados a la construcción de terrenos de juego en las estructuras mismas de Niños con Alas y “les Amis d’Arthur”. ¿Por qué terrenos de juegos? Primero, porque queríamos un proyecto a la imagen de nuestra asociación: joven y dinámica. Y nos parecía cierto que el deporte puede ser un remedio eficaz contra la marginación.

·             Contra el autismo: los especialistas del tema han mostrado hace poco que la actividad deportiva cotidiana mejora el diagnóstico de las personas autistas.

·             Contra la miseria : dando a un hijo de los asentamientos la posibilidad de practicar un deporte lo protegemos de la violencia que acecha (droga, delincuencia …).

Te invitamos a participar. Por favor, visita nuestra página:


 
 
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Xenia Schroeter

Universidad de Trier, Alemania
Xenia nos habla de sus primeras y últimas impresiones sobre su estancia en Uruguay, y de lo que ha adoptado para sí misma en este viaje.




Me llamo Xenia y soy estudiante extranjera de Alemania, de la Universidad de Tréveris (Trier) en el suroeste de Alemania. Allá estudio Filología Española, Antropología e Historia. Pero acá en la UM estoy cursando un semestre en la Facultad de Comunicación. Estoy en Uruguay desde agosto del año pasado, así que ya tuve mucho tiempo para conocer Montevideo y Uruguay. Y casi directamente cuando llegué, me encantó este país. Como crecí en el norte de Alemania cerca del Mar del Norte, por supuesto me encanta la cercanía al Rio de la Plata. Para mí, la construcción de la Rambla es como una de las mejores ideas jamás realizada. No solo la Rambla sino todo el paisaje de la costa uruguaya es re-lindo.

He viajado por toda la zona costanera y especialmente me encantaron Valizas y Cabo Polonio. Por la tranquilidad que se puede disfrutar allá en particular – como en todo el país –, por la gente, por el camino hasta Cabo Polonio, por todo.  También viajé por otros países de Sudamérica y Uruguay con su tranquilidad de vida ha sido lo mejor para mí. No es tan agitado como Buenos Aires, tiene mucho menos smog que Santiago de Chile, es más relajado que las ciudades de Brasil y más lindo y limpio que La Paz.

Acá aprendí a tomar la vida “como venga”, disfrutarla con un mate en la Rambla con muy buena gente de todo el mundo (pues es bastante difícil meterse en las amistades uruguayas) que no quisiera renunciar a ellos y a las varias momentos que pasamos ahí (aun así no entiendo por qué se va a la Rambla para quedarse en un auto y tomar mate adentro…).

 Además fue algo completamente nuevo para mí pasar Navidad y el fin de año en verano, sin frio, sin nieve o por lo menos helada. Y no conocí antes las “guerras” de Medio y Medio, o Cidra, o agua – lamentablemente no creo que pueda importarlas a Alemania. Esto sólo es una de las varias diferencias con mi país, junto con la costumbre de celebrar carnaval (los tablados grandiosos, el fantástico Candombe), la mentalidad de estudiar, de pasar el tiempo, la puntualidad, etc., etc.

Mucha gente me preguntó antes (y todavía muchos me lo preguntan aquí) por qué quería venir a Uruguay, y todavía no puedo responder a esta pregunta. Por un lado fue casualidad, por otro lado intención, y aunque experimenté situaciones y cosas negativas también, todo lo que conté antes son razones simpáticas y tan especiales que  me llevarían a hacerlo de nuevo. Y siempre voy a pensar en mi año acá cuando escuche algo como cumbia en una discoteca y, probablemente, esperaré entonces que alguien diga: “Fa, che, pará, pará, que salado es esto!” o  “Ojo, bo, tranquilo!” 

 

 
 
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Gonzalo Chávez
Estudiante de Comunicación en la Universidad de Montevideo.
Está de intercambio en la Universidad de la Coruña en España durante el primer semestre de 2011. Nos envió esta carta por mail para compartir sus primeras impresiones.





Me encuentro en la Universidad de La Coruña (UDC). Estoy aquí por un intercambio bilateral y vuelvo el 5 de agosto a Montevideo.

La Facultad de Comunicación comparte edificio con la Facultad de Sociología y está en una zona que se llama Elviña. Este pueblo se encuentra en las afueras del centro de La Coruña, que queda al norte de la comunidad autónoma de Galicia, al noroeste de España. En fin, La Coruña es pequeña (alrededor de 300 mil habitantes) y acogedora. Resulta muy sencillo movilizarse. De hecho estoy a 10 minutos en autobús desde donde vivo (una zona llamada “Cuatro Caminos”), hasta el Campus de Elviña de la UDC.  Hay una línea de autobús especial para la UDC que tiene una frecuencia muy buena y siempre hay uno cerca.

En este momento UDC está adaptándose al plan Bologna (una especie de estandarización de la educación europea) pero conviven con al antiguo método de licenciatura. Estoy cursando tres asignaturas del nuevo plan de grado: Comunicación e Industrias Culturales, Formatos televisivos y nuevos medios, e Informática Web y Video. Pero también voy a cursar tres materias del antiguo plan que comienzan en distintos momentos del cuatrimestre, dependiendo de la asignatura.

En cuanto a la gente es muy amable y solidaria, pero hay de todo -como en todos lados-. El primer día los compañeros de clase hicieron una especie de guía por las instalaciones de la facultad, me guiaron en cómo funciona el sistema de impresiones y cómo funciona la facultad en general. La UDC como institución también tuvo un acto de bienvenida increíble, en el que nos regalaron folletos, una remera y una bolsa de la universidad. En el acto nos habló el Rector, vicerrector y la encargada de Relaciones Internacionales de la UDC. Después nos invitaron con una comida y nos regalaron un tour por La Coruña, guiado por alumnos de la facultad de Turismo.

Las expectativas son muy grandes. Desde el punto de vista edilicio y los materiales de trabajo, tenemos todo. Las diferencias que encuentro más importantes son, sobre todo,  los horarios. Parecen un poco caóticos. Todas las semanas son diferentes. Y es imposible trabajar estudiando en la UDC. Por ahora tengo solo tres materias, pero tengo libre lunes y miércoles y los martes y jueves entro a las 9 y salgo a las 6 de la tarde (con un par de horas libres en el medio, en las que aprovecho para estar allí sacando material o leer).

Lo que me pareció increíble es la Videoteca que poseen. Miles de películas, series y documentales al alcance de todo alumno. Y gratis, para llevarse de la misma manera que cualquier libro.

A lo mejor es demasiado pronto para decirlo,  pero me da la idea que en la UM se incentiva más a los alumnos o existe más involucramiento de los alumnos. Aquí tienen todo para hacer programas de radio deportivos, de cine, etc… y no hay tantos como allá. Lo digo porque estuve hablando con alumnos de la UDC. En la UM es común ver a la gente por los pasillos con trípodes y cámaras y haciendo entrevistas o grabando en la calle o en el patio. Pero en la UDC no se ven esas cosas en las tres  semanas que estuve yendo a clase. Ojalá sea así más adelante, o quizá deba tratar incentivarlos un poco a hacer más cosas. En definitiva me siento un embajador de la UM y de Uruguay.

 
 
Guillermo Pais y Pedro Pintos son estudiantes de Ingeniería en la UM. En este momento se encuentran de intercambio en la Universidad Politécnica de Valencia. Esta es su primer impresión, y su primer contacto.
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"Estamos en Valencia, una ciudad muy linda, bien comunicada y con acceso a transporte de un lado a otro. Acá hay dos grandes universidades con más de 35 mil alumnos cada una, la Universidad Politécnica de Valencia (donde estamos haciendo el intercambio nosotros) y la Universidad de Valencia. La ciudad está repleta de estudiantes de todas partes de España, y de todas partes del mundo, pues ambas reciben gran cantidad de alumnos de intercambio. Hemos hecho buena relaciones, y fácilmente, con gente de Grecia, México, Alemania, Austria, etc. Incluso, hemos organizado viajes juntos, ya que todos estamos en la misma situación. Sin embargo, no hemos conocido gente de Valencia, más allá de nuestro mentor." 

Queda tiempo para descubrir más allá de la punta del iceberg. Estaremos a la espera de sus noticias.

 
 
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Saira Sandoval
Universidad de Baja California, México.
Saira nos deleita con su visión equilibrada acerca de las diferencias culturales, de las ironías de nuestra idiosincrasia, y enumera las peripecias de este viaje.

Todo es diferente. Fue la primera línea que escribí en mi muro de Facebook cuando llegué.

Escribir sobre las impresiones de Montevideo, del Uruguay ahora es un tanto difícil, ha pasado mucho. He evitado las comparaciones con mi país quizás inútilmente, no es que uno sea mejor o peor, simplemente son diferentes y, a pesar de las diferencias, esta ciudad ahora es ya parte de mí y de mi cotidianeidad.  Es ya mi ciudad.

Con el tiempo he descubierto lo que me gusta, gratas similitudes y también quizá con mayor prontitud lo que me disgusta. Pero no voy a hablar de mi cultural shock sino de mi día a día. 

Cuando llegué me sorprendió el frío. Montevideo me recibe con un final de invierno que no imaginaba, hacia más frío de lo que pensaba y la ciudad me parecía gris, monocromática, como detenida en un tiempo que no es hoy pero tampoco es el siglo pasado. Edificios "coloniales", como lo llamaríamos en México, con esa particular arquitectura junto a otros elevados con balcones que penden desde el cielo.

El sol tímido se escondía y rara vez se asomaba a mirar a los recién llegados, esos con acento extraño que comparan todo. “¿De dónde sos?” era la pregunta que iniciaba las conversaciones ocasionales, repentinas, por la calle o en algún comercio, “México” respondía, “¡ah, Cancún, Playa del Carmen!”, me contestaban y yo asentía, aunque venga de un sitio más lejano, muy al norte. Me complace encontrarme con personas que tienen una imagen cálida y buenos recuerdos de mi país.

Me gusta Uruguay y su gente. El uruguayo es amable. He tenido buenas experiencias y la fortuna de compartir con lindas personas. Ubicarse en una nueva ciudad cuesta trabajo pero con el mapa en mano vas averiguando y encontrando sitios, pedir una dirección es divertido, a veces también se convierte en una odisea. Al igual que los “paseos” en bondi, se toman rutas que no te llevan a donde quieres o tomas la correcta pero en otra dirección. Lo mejor es siempre pedir al guarda que te avise cuando tienes que bajar.

He cambiado mi dieta “t”, tacos, tostadas y tamales, por chivitos, pizzetas y muzzarelas todo con fritas y alfajores.

Con el tiempo no adopté el acento pero sí palabras y frases muy rioplatenses como el “pará, pará, pará” deteniendo a alguien, el “vení, vení, vení” para hacer que venga, “re copado” cuando algo te encanta y, por supuesto, el “¡ta!”, que aún no logro entender qué es lo que en realidad significa y de dónde viene, pero ¡ta!

La rambla rodea Montevideo, y el Río de la Plata  no es sólo un lugar natural sino un lugar para socializar. Es común bajar a diario a tomar algo de sol, leer, pasear y, obvio, tomar mate.

Cada día es particular, no sólo transcurre de casa a la uni y viceversa, poco a poco, me familiarizo con museos, la merienda de café y medias lunas. Los fines de semana son de feria por la mañana y de previa y boliches por la noche.

Que Uruguay sea un país “pequeño” y que Montevideo sea una capital “pequeña” en comparación con otras del mundo, aunque a ellos le cueste admitirlo, es su mayor fortaleza. Siempre tienes cerca algo que ver, algo que escuchar o alguien nuevo a quién conocer. Sí, Uruguay es diferente, pero nadie dijo que eso fuera mejor o peor. Simplemente, hay que leer ciudad.



Montevideo, Uruguay, es diferente, particular.
 
 
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Estefanía Baldeón
Universidad de los Hemisferios, Quito (Ecuador)
Se comunica por las impresiones y los sueños, los detalles de Uruguay y la idiosincrasia del paisito. Estefanía publica sus escritos en el blog personal: http://nia-shellseekers.blogspot.com/

En este  mundo tan separado vine a dar a un lugar en particular, doce segundos se tomó mi mente en regresar a mi desde que bajé del avión. Desafiando las leyes del tiempo y de la distancia miré  gente caminar por el  filo tan colorido que recorre la costa. En ese momento recordé haber  soñado con avanzar hasta el último de los rincones en donde por casualidad me encontraba, y que además de ser fantástico, tenía un dulce de leche que no se compara con el que se hace en mi tierra.

La calidez de la gente supera el bajo cero de temperatura que suele emanar de la tierra justo en esta época del año, siempre con una sonrisa incluso si uno se pierde y el mapa ya no tiene sentido, te acompañan hasta el lugar de destino y te dejan bien instalado sin problema alguno. O la señora que te recibe con el abrazo nostálgico, aún sin conocerla, pero que te hace sentir como en casa. O el infaltable galán que pasa por la calle te mira y hace una de dos cosas, o te sonríe y comenta con el que está al lado, o se manda un piropo medio lanzado como el más escuchado: las tres Marías y vos sos mía!

Hablando de infaltables, encontré también aquellos que cuando están cerca de los que nos encontramos a mil pasos luz de nuestro lugar oriundo, siempre sacan ese fervor con sabor a patria, que llevan la camiseta a donde quiera que vayan y que cuentan maravillas del país gaucho por amor a la celeste. Así dan ganas de perderse en este rinconcito del mundo y vivir de los alfajores, garrapiñada y chivitos.

Por otro lado, han sacado ventaja de la creación con su acento tan singular, para mí, perfecta variación del castellano,  aun así sean “boludeces”, les da 5 puntos a favor, 3 más por carismáticos, 2 por ocurridos y 5 por bien parecidos -claro está, calificando sobre 10-. Sin dejar de lado a las mujeres  obviamente, que caminan y los pajaritos cantan como en cuento de hadas, con sus largas y bien cuidadas cabelleras que al abrir la ventana de seguro un príncipe subirá a cortejarlas sin pensarlo dos veces.

Y qué decir de las fiestas…  Re copadas, aunque el cuerpo no esté acostumbrado a semejante trasnochada, más la bailada de cumbia… se termina con la cerecita del postre que vendría a ser llegar para el desayuno olímpico de medias lunas y una exquisita variedad entre formas y tamaños de pan. Además hay que darle un visto bueno a los cumpleaños, la tradicional canción para el cumpleañero de este lado del planeta viene a tener ritmo y consistencia con las palmas y a medida que va la canción se incrementan en ritmo, simplemente genial.

Este lugar que es puro sentimiento, que un día hace calorcito y al siguiente llueve, truena y relampaguea; este lugar lleno de historia y cultura, que es una línea de tiempo entre el pasado y el presente, que mientras transita una carrosa,  el caballo no se percata que le viene rebasando un auto último modelo; este lugar que tiene tantos nombres para cada prenda de vestir entre la shoguinera, la polera, la campera, la pollera, etc. Este lugar vive, sueña y toma mate mientras el sol se apaga despacito en el agua. Este no es solo un lugar sino un punto de encuentro que une a Paysandú, Rocha, Cerro Largo, Salto, Punta del Este, Colonia, en fin, ensambla todo un país  y que con el tiempo  me di cuenta que no son ni italianos, ni españoles, ni argentinos;  son la mezcla de todo eso que los identifica, los une y separa al mismo tiempo. Y aunque parezca increíble, éste es solo un pedacito de Uruguay, un lugar que lo sueño y sin embargo aunque ya desperté sigo dormida.  

 
 
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María José Eguiguren
Universidad de los Hemisferios, Quito (Ecuador)
Estudia Comunicación
Nos deleita con su impresión sobre lo uruguayo y lo quiteño, la capacidad de bilocar la mente y la experiencia
(Es un post de su blog personal)

Hace tiempo que no escribía algo nuevo para mi blog. No encuentro todavía la razón precisa. Talvez la falta de inspiración en los últimos días no ha sido de mucha ayuda para darle "un toquecito más" a este espacio web; pero no voy a justificarme tanto, porque aquí estoy, y luego de caminar por las calles de Montevideo, creo que encontré una razón para escribir (digo, siempre hay razones...pero el tiempo, las ocupaciones, en fin...decía que ya estoy aquí).

Luego de casi una semana de aguaceros sin parar en Montevideo, finalmente hoy en la tarde salió el sol; así que después de tomar el clásico té con galletitas de la tarde, salir a caminar un rato por "La Rambla" (una avenida bien alaja de acá) no fue tan mala idea. El cielo tenía una tonalidad amarilla -medio oscura- que contrastaba con un celeste brillante en la parte superior.Me acordaba de una frase que mi abuelito solía decir: "Arreboles amarillos...ni pastos, ni quesillos. Arreboles colorados...aguaceros continuados", entonces, ojalá el buen clima le vaya pudiendo a las fuertes lluvias.Las luces de los postes se veían más brillantes de lo normal y el "pum-pum-pum" de la música de Parque Rodó (en el que hay Rueda Moscovita, juegos para niños, el "Samba" -versión montevideana de nuestro "Tagadá"- , etc) me sonaba un poco lejano, estaba encantada con la brisa casi fría que me tocaba el rostro y concentrada en la piedrita que iba pateando hasta llegar a la rambla.

No es tan largo el camino que hay que recorrer para el lugar que cuento -talvez unos 10 o 15 minutos máximo a pie- pero el corto lapso de tiempo bastó para que, al llegar, ya el cielo se haya tornado oscuro. Al salir de la casa me "robé" una estrella del cielo (la única que había hasta entonces, recordando el típico jueguito de la niñez de cogerse una estrella y pedir algún deseo...Lo curioso es que suele ocurrirme que, cuando hago eso, no me acuerdo ya del deseo al poco rato, y no logro imaginar cómo sería mi vida si todos los deseos que pedí cuando era enana se hubieran cumplido. Talvez hubiera tenido una bicicleta súper chévere o mis pas me hubieran regalado el juego de mesa "La Herencia de la Tía Agatha" en vez de "Life" en alguna navidad...)

Pero no me desvío de la idea principal...al llegar a la Rambla nos sentamos (con Estefi, mi amiga) en una de las banquitas que hay allí; el viento soplaba más fuerte y empezaron a aparecer más estrellas en el cielo. El paisaje me hipnotizaba...a lo lejos se veía un par de luces de barcos que navegan lejanos por el Río de la Plata (que a mí me parece mar, porque tiene olas -pequeñas, pero olas al fin- y arena y bueno, lo que se ve en una playa).

No estuve mucho tiempo sentada allí, estimo que fue exagerando una media hora, pero bastó para rematar la jornada del sábado, me llenó de una especie de tranquilidad, y al pensar en una que otra cosita, me trajo "una felicidad de esas buenas" (para quién entienda esa expresión).

Al volver, comentaba que me gusta mucho ver cómo hay en el pavimento algunas piedritas (o lo que sea) qe adquieren como un "brillito" con las luces del alumbrado público, no se si lo entiendan, pero es una especie de brillo totalmente esporádico que me divierte mientras camino...y, de cierto modo, me recuerda a las caminatas por las calles de Quito y ese sonido de las llantas de los autos que pasan presionando el pavimento y hacen "qqssshhh".

Ahora tengo en la mente la idea de que no es tan complicado estar lejos de "la tierra de uno" si los recuerdos siempre están. Al fin y al cabo; el acto de recordar siempre hace que, de cierto modo, volvamos a vivir. Fue como ver el brillito de las calles que, aunque esporádico, se me hacía medio parecido al brillo de las estrellas (que están bien lejos) pero van siempre con uno, cuando camina (por las calles, ya sea de la ciudad o...de la existencia)